
Hoy te vierto al raudal,
Y que se lo lleve todo por delante.
Que no deje nada, ni para el recuerdo.
El momento es el presente
La vida es el ahora
El dolor quedará en el ayer.
Tu boca escondida estaba mirando abierta mi unción a devenir. Desde un rincón que vi de reojo, tus dos tan verdes uvas reposaron en la lejanía, sobre mi secreto aún oculto. Te sentí cálida, trémula y como siempre: distante. Ya no quiero callarte el contenido del suspiro; el suspiro hondo y la muerte de la mano, te doy la muerte, la más hermosa.