
te secreto este sonar de cantos rodados.
ya lo somos todo, siempre lo fuimos, nunca dejaremos de serlo.
en la tierra me fundo.
absorbe este cuerpo que se entrega.
el alma se eleva
esta ave tiene alas que son cielo
Tu boca escondida estaba mirando abierta mi unción a devenir. Desde un rincón que vi de reojo, tus dos tan verdes uvas reposaron en la lejanía, sobre mi secreto aún oculto. Te sentí cálida, trémula y como siempre: distante. Ya no quiero callarte el contenido del suspiro; el suspiro hondo y la muerte de la mano, te doy la muerte, la más hermosa.