
Dalena, esa cerveza nos excusa
Nos absuelve… olvidemos a la prudencia y comulguemos en esta pagana blasfemia de besos.
Tu boca escondida estaba mirando abierta mi unción a devenir. Desde un rincón que vi de reojo, tus dos tan verdes uvas reposaron en la lejanía, sobre mi secreto aún oculto. Te sentí cálida, trémula y como siempre: distante. Ya no quiero callarte el contenido del suspiro; el suspiro hondo y la muerte de la mano, te doy la muerte, la más hermosa.
1 comentario:
lo que la gente ve es como es! y no como lo cuentan los medios.Por ello me alegro que ayan personas como vos en este mundo!!! gracias por contar!
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