no me mires con esos ojos de risa,
vestidito de estrellas.
No te quise caer la luna para que la llames noche.
Dormi la hamaca contigo, que llega el sueño en un suspiro.
lunes, 26 de marzo de 2012
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Tu boca escondida estaba mirando abierta mi unción a devenir. Desde un rincón que vi de reojo, tus dos tan verdes uvas reposaron en la lejanía, sobre mi secreto aún oculto. Te sentí cálida, trémula y como siempre: distante. Ya no quiero callarte el contenido del suspiro; el suspiro hondo y la muerte de la mano, te doy la muerte, la más hermosa.
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