la propia mano es guiada por la circustancia,
a esta circustancia le place dejar un recado en mi cuerpo,
donde yo se.
tatuajes que yo misma calo
buscando un respiro en mi placebo.
Tu boca escondida estaba mirando abierta mi unción a devenir. Desde un rincón que vi de reojo, tus dos tan verdes uvas reposaron en la lejanía, sobre mi secreto aún oculto. Te sentí cálida, trémula y como siempre: distante. Ya no quiero callarte el contenido del suspiro; el suspiro hondo y la muerte de la mano, te doy la muerte, la más hermosa.
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