peca la injusticia del querer y no poder.
donde esta mi manzana?
la exijo.
Tu boca escondida estaba mirando abierta mi unción a devenir. Desde un rincón que vi de reojo, tus dos tan verdes uvas reposaron en la lejanía, sobre mi secreto aún oculto. Te sentí cálida, trémula y como siempre: distante. Ya no quiero callarte el contenido del suspiro; el suspiro hondo y la muerte de la mano, te doy la muerte, la más hermosa.
1 comentario:
Mnazanas hay muchas, sólo hay que atreverse a morder.
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