
Como quien no cree; creo.
Contra toda señal; la bandera flamea, este trapo se mueve.
Descansa sobre un hombro inexistente
Excusa asesina; aniquila este sentimiento,
Corre del otro lado,
Donde la caída esta vez
Te haga flotar
Tu boca escondida estaba mirando abierta mi unción a devenir. Desde un rincón que vi de reojo, tus dos tan verdes uvas reposaron en la lejanía, sobre mi secreto aún oculto. Te sentí cálida, trémula y como siempre: distante. Ya no quiero callarte el contenido del suspiro; el suspiro hondo y la muerte de la mano, te doy la muerte, la más hermosa.
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