
Niña luna,
La casa no buscas,
La tierra te adopto
Peregrina descalza.
Rojas raíces crecen en los pies.
El agua te sabrá dar lo que necesitas;
Déjate limpiar, arrastrar, tomarte entera por ella.
Si el aire no llega; olvida y vuélvete pez.
Tu boca escondida estaba mirando abierta mi unción a devenir. Desde un rincón que vi de reojo, tus dos tan verdes uvas reposaron en la lejanía, sobre mi secreto aún oculto. Te sentí cálida, trémula y como siempre: distante. Ya no quiero callarte el contenido del suspiro; el suspiro hondo y la muerte de la mano, te doy la muerte, la más hermosa.
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